Bumblebee Cottage
Servicios principales
- 55 m²
- 2 dormitorios
- 1 cuarto de baño
- 5 huéspedes
- 4 camas
Ubicación
El Bumblebee Cottage Greytown rural de 55 m², situado a una distancia de 2 km de la Stella Bull Park, ofrece Wi-Fi tanto para estancias de negocios como de ocio. A poco más de 25 minutos a pie del apartamento se encuentra el Museo Cobblestones.
La habitación en una casa particular se sitúa a unos 30 minutos a pie del centro de Greytown. El Bumblebee Cottage está a una distancia de 3 km del Parque Conmemorativo de los Soldados en Greytown.
Este apartamento ofrece a sus huéspedes un patio, un balcón y una zona de estar, así como comodidades tan modernas como aire acondicionado. Este establecimiento incluye 2 dormitorios. El Bumblebee Cottage destaca por ofrecer comodidades como secador de pelo, gorro de ducha y toallas en el baño. Además, hay inodoro separado y ducha.
Los huéspedes pueden preparar sus propias comidas en una cocina totalmente equipada con lavavajillas, despensa y un horno. El aeropuerto Wellington, el más cercano, está a 85 km de esta propiedad rural. Mesa de comedor y comedores al aire libre en un patio son características especiales del apartamento.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente tuve el placer de alojarme en Bumblebee Cottage, un acogedor refugio rural en Greytown, rodeado de un jardín exuberante y lleno de árboles. Desde el primer momento, Gail, nuestra anfitriona, nos recibió con los brazos abiertos, y su amabilidad hizo que nuestra estancia fuera aún más especial. Los niños quedaron encantados con las gallinas de libre pastoreo, y cada mañana preguntaban ansiosos por los deliciosos huevos frescos que Gail nos proporcionaba, un verdadero festín que no se puede comparar con nada. El cottage, con su decoración encantadora y mobiliario cómodo, ofrecía un ambiente perfecto para relajarse después de explorar la hermosa campiña neozelandesa. Además, la cercanía a la famosa ciudad vinícola de Martinborough, a tan solo diez minutos en coche, fue un agradable descubrimiento que definitivamente complementó nuestra experiencia gastronómica. Sin duda, una estancia que recomendaría a quienes busquen un rincón especial en Nueva Zelanda, un lugar donde los pequeños detalles hacen la diferencia. ¡Espero volver pronto!